lunes. 27.06.2022

¡Asesinos!, el grito de la Sierra de la Culebra en Zamora

Entre 5.000 y 6.000 personas llegadas de los pueblos afectados y arropadas por vecinos de otras poblaciones zamoranas y de la capital alzan la voz para dejar claro que "la Sierra no se vende", entre gritos de "Mañueco y Quiñones, dimisión"
Manifestación en la Plaza de la Marina
Manifestación en la Plaza de la Marina

Lo intentaron varias veces, pero fue imposible. Los gritos de "asesinos" y "Mañueco dimisión" tronaban en una Plaza de la Marina abarrotada por vecinos de los pueblos "abrasados" por el incendio de la Sierra de la Culebra, el peor del siglo en España.

Imposible leer el manifiesto preparado por las organizaciones convocantes bajo el paraguas de la plataforma "La Culebra no se calla". Los afectados no estaban solos. Estuvieron arropados por vecinos de Zamora y de otros municipios hasta juntar cerca de 6.000 almas que gritaban al unísono que se sienten "abandonados", que exigen la dimisión del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones. 

Ante un despliegue inusual de medios de comunicación nacionales, regionales y locales, a los que también abuchearon por "vendidos", los manifestantes, pertrechados con pancartas, no dejaban de gritar consignas contra la Junta de Castilla y León, a la que consideran responsable de las 31.000 hectáreas calcinadas en un paraje natural de incalculable valor ecológico.

Una hora antes de la concentración, cientos de personas ya se reunían en torno al Parque de la Marina, una "avanzadilla" que ya auguraba una manifestación multitudinaria. En la tribuna colocada en el centro de la Plaza, los representantes de los pueblos afectados se daban a conocer y anunciaban la lectura del manifiesto. La mala megafonía, los gritos de "asesinos" y las historias de los que han estado en el "infierno" interrumpieron el acto en varias ocasiones. Pero daba igual. Entre aplausos llegaron algunos vecinos con las "pruebas" que ha dejado este gran incendio, troncos abrasados que dejaron tiznadas las caras y manos de sus portadores. "A la cárcel, tenemos pruebas", se oía.

Y un vecino de Cabañas de Aliste tomó la palabra para relatar su propio "infierno", cuando el incendio llegó  a su pueblo y no había ningún operativo. Y entre emocionado y cabreado contó como rescataron a varios ancianos, como asustado tuvo que llamar a la guardia civil para que mandaran a alguien para contener las llamas, pero solo llegó una carroceta con dos operarios, "dos valientes que arriesgaron su vida", dijo.

Y no quiso culpar a nadie, pero pidió que este desastre no se olvide y que se ponga remedio con la limpieza de montes y un mayor operativo contra incendios. Sus palabras eran interrumpidas por aplausos y más  consignas: "Más bomberos y menos consejeros" "El pueblo unido, jamás será vencido" "La tierra no se vende, la tierra se defiende" "Cabrones, que habéis dejado quemar la Sierra" "Zamora no se rinde, Zamora se defiende" "No, no nos callarán" y "Nos dijeron así os queméis".

Imposible reproducir en esta crónica los mensajes de las decenas de pancartas que portaban los manifestantes, todas plasmando el mismo sentimiento: la indignación y la rabia por la "ineficacia" de una administración que ha "abandonado" los pueblos y que pudo evitar, coreaban, la magnitud de un incendio que ha reducido a cenizas su sustento y sus recursos.

Y llegó la megafonía de la mano del conocido Pedro Galende, recibido con aplausos y se pudo leer el manifiesto mientras el frío arreciaba y el silencio se extendía por la Plaza de la Marina. Cuando se habló de responsabilidades penales, entonces, sí, hubo aplausos, gritos, rabia contenida pero, sobre todo, ganas de no querer callar más, de defender lo suyo con uñas y dientes porque "No, la Sierra no se vende ni se calla". Y Zamora, por esta vez, tampoco.

¡Asesinos!, el grito de la Sierra de la Culebra en Zamora
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