lunes 17/1/22
La nueva mascota

Ya llevo tres semanas aquí y todo va genial. Aunque los primeros días fueron difíciles (acostumbrarme a los niños, la rutina y la convivencia con otra familia), ahora puedo decir que prácticamente ya me he asentado. Los niños son adorables y, aunque tienen sus momentos de berrinches y pataletas (¿y quién no?), la experiencia con ellos está siendo muy gratificante.

Con el que más tiempo paso es con el peque (que cumple 3 años el mes que viene), al que le encanta jugar con sus muñecos de Toy Story, Power Rangers y Ben 10. Además, a los tres les gusta mucho que les lean cuentos, cosa con la que yo disfruto muchísimo también. Mi consejo en esta parte a aquellos/as que vengan nuevos/as como aupairs, es que intentéis darle todo vuestro cariño a los peques. No olvidéis que estamos aquí para cuidarlos, y para ello es imprescindible conectar con ellos, hablarles y jugar, ¡jugar mucho!

Esta semana ha sido tranquilita, sin muchas novedades. Lo más destacable ha sido que la familia ha comprado una casita de madera para el gato perdido o abandonado que lleva visitándonos más o menos desde que yo llegué. Primero hemos intentado encontrar a su dueño, si es que lo tiene, por medio de carteles y también por anuncios en Facebook, pero nadie lo ha reclamado. Así pues, además de alimentarlo, mis “padres de acogida” le han conseguido una casita para que pueda resguardarse durante las frías noches de invierno. Y es que, el viernes por la mañana (antes de que compraran la casa), nos levantamos para contemplar la tremenda helada que había caído la noche anterior, y claramente nos temíamos lo peor por el pobre gatito. Menos mal que poco después apareció en el exterior de la ventana de la cocina, como todas las mañanas, para decir “buenos días” (o eso me gusta creer a mí).

La verdad es que me ha encantado el gesto que ha tenido la familia con el gato, ya que, aunque a ellos mismos no les gustan este tipo de animales y no quieren tener ninguna mascota, no han titubeado a la hora de mostrar hospitalidad (esa cualidad irlandesa tan clásica y agradecida) hasta con este pobre minino perdido. Me encantó sobre todo un comentario del padre, que dijo “I don’t like cats, but this one is damn cute” (No me gustan los gatos, pero éste es condenadamente adorable).

Aparte de esto, el otro acontecimiento relevante ha sido la excursión que he hecho con Natalie (la aupair checa con la que me llevo bien). El sábado aprovechamos el buen día que hacía (aunque un poco frío) para ir a dar una Ballykissanevuelta con las bicis. Fuimos hasta la conocida como “Ballykissane Pier” (Muelle de Ballykissane), un lugar con unas vistas preciosas a unos 2 km de Killorglin. Allí también se encuentra un monumento en honor a los tres primeros hombres que murieron durante el Levantamiento de 1916, una rebelión con el propósito de acabar con el gobierno británico sobre Irlanda y para establecer una república irlandesa. Resulta que estos hombres, de camino a Cahersiveen (un pueblo cercano) tenían como misión conseguir un equipo de radio para desviar la flota de la Armada Británica. Sin embargo, los pobres desgraciados cayeron con el coche al agua en el muelle de Ballykissane y murieron ahogados antes de cumplir su objetivo.

Bueno, hasta aquí llegan mis aventuras esta semana. La próxima promete bastante ya que me voy de viaje a Cork, así que ya os contaré lo que veo por allí.

Semana 3. Un gato y tres rebeldes ahogados
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