El municipio zamorano de Riofrío de Aliste ha celebrado este 1 de enero una de sus tradiciones más emblemáticas y singulares: la mascarada de Los Carochos, un ritual ancestral que combina música, humo, simbolismo y personajes legendarios para anunciar la llegada del Año Nuevo.
Desde primera hora, las calles del pueblo se llenaron del sonido de cencerros, gritos rituales y un ambiente festivo cargado de historia. El Diablo Grande y el Diablo Chiquito, figuras centrales de la representación, recorrieron el casco urbano animando a vecinos y visitantes con sus tenazas y su presencia imponente, convertidos en símbolos indiscutibles de la identidad local.
Los más pequeños siguieron el desfile con mezcla de asombro y fascinación, atentos a cada gesto y cada grito de unos personajes llenos de leyenda, mientras los mayores revivían una tradición transmitida de generación en generación.
La mascarada está formada por once personajes, que recorren las casas del pueblo pidiendo el aguinaldo y realizan improvisaciones en plazas y calles, mostrando la riqueza cultural, ritual y simbólica de esta celebración que va más allá de lo puramente festivo y refuerza el sentimiento de comunidad.
Los Carochos, también conocidos como zangarrones, son los protagonistas de esta mascarada invernal celebrada principalmente en Riofrío de Aliste. Se trata de una tradición que presenta similitudes con las mascaradas asturianas, conocidas como zamarronadas, y en menor medida con celebraciones invernales de origen gallego y leonés, denominadas zafarronadas. Todas ellas han sido ampliamente estudiadas por el antropólogo español Julio Caro Baroja, quien analizó y describió sus personajes fundamentales dentro del contexto de las festividades populares de invierno.
Con pequeñas variantes en los personajes y con denominaciones similares, esta mascarada también se celebra en otros municipios cercanos a Riofrío de Aliste; en localidades como Alba de Aliste, por ejemplo, recibe el nombre de caracho.
La Asociación Cultural Amanecer de Aliste, encargada de la organización y preservación de esta tradición, vuelve a apostar un año más por mantener vivo uno de los rituales más arraigados de la comarca. La mascarada de Los Carochos continúa siendo una fusión única.