Las carreteras de la comarca de Aliste han vivido este fin de semana una estampa poco habitual con la presencia de cerca de sesenta Citroën 2CV y otros modelos derivados que han participado en la concentración organizada por el Club 2CV de San Vitero. Durante cuatro jornadas, los emblemáticos vehículos recorrieron diferentes municipios de Zamora y Portugal, convirtiéndose en un atractivo turístico y dinamizador para la zona.
La cita reunió a aficionados procedentes de numerosos puntos de España, como A Coruña, Barcelona, Madrid, Pontevedra, Burgos, Teruel, Valladolid, Salamanca, Alicante, Almería o Cádiz, entre otros, además de participantes llegados desde distintas localidades zamoranas y de la comarca de Aliste. El encuentro también contó con representación internacional gracias a la presencia de aficionados desplazados desde Braga (Portugal).
La concentración comenzó el jueves con una cena informal de bienvenida para los participantes que llegaron con antelación a San Vitero. El viernes se abrió oficialmente el encuentro con la entrega de acreditaciones y un mercadillo artesanal y de repuestos para Citroën 2CV instalado en la Plaza Mayor. La jornada concluyó con una cena de pote alistano, seguida de bingo y discomóvil, en un ambiente de convivencia entre aficionados, vecinos y visitantes.
El sábado, los vehículos emprendieron una ruta por la comarca con primera parada en Fornillos de Fermoselle, donde los participantes visitaron una quesería y conocieron la elaboración de mermeladas artesanales. Posteriormente cruzaron la frontera hasta Miranda do Douro, donde compartieron la comida, reforzando el carácter transfronterizo de un encuentro que une a ambos lados de La Raya.
De regreso a San Vitero, continuó el mercadillo y por la noche los asistentes disfrutaron de una cena con asado al estilo argentino antes de una nueva sesión de bingo y música en la Plaza Mayor.
El programa se completó este domingo con una ruta hasta Carbajales de Alba para visitar el Museo del Traje Carbajalino. Posteriormente, la caravana se desplazó a Trabazos, donde tuvo lugar la comida de despedida que puso el broche final a la concentración.
Más allá del atractivo que supone reunir a uno de los automóviles más emblemáticos de la historia, el encuentro ha servido para promocionar el patrimonio, la gastronomía, la artesanía y los paisajes de las comarcas de Aliste, Alba y Sayago, así como de la vecina región portuguesa de Trás-os-Montes.
Asimismo, la concentración ha generado actividad económica en alojamientos, restaurantes y comercios de los municipios visitados, poniendo de manifiesto el impacto positivo que este tipo de iniciativas tiene para la dinamización del medio rural.